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Fusarium New! Fusarium mycotoxins: chemical names list.
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Erradicación de coca en la Amazonia colombiana: Por. Adriana Rodríguez
Salazar
Consideraciones
Básicas........
Fracaso
de las políticas de erradicación
Armas
biológicas en la Amazonia
La
deforestación en la Amazonia, ¿la justificación del proyecto?
Otras
implicaciones del proyecto.
Capacidad
científica y de ejecución.
Pequeños
y medianos productores: la población objetivo....
15
3.
CONCLUSIONES................
16
INTRODUCCIÓN - RESUMEN La
elaboración de una propuesta de investigación para la erradicación de
cultivos de coca en la Amazonia, con la utilización de métodos de
control biológico coincide con la puesta en marcha del Plan Colombia y
el incremento de las acciones bélicas en la región amazónica.
Utilizando argumentos ambientales como el impacto de los cultivos en la
deforestación de la Amazonia, el Ministerio del Medio Ambiente
justifica el uso de agentes biológicos en el frágil ecosistema amazónico,
contradiciendo y, en algunos casos, violando las políticas ambientales
nacionales y globales. Un
mayor análisis sobre los factores que han generado la deforestación en
la Amazonia, de la cual el Estado colombiano tiene cuota de
responsabilidad; de las causas del poblamiento de la región y del
establecimiento de los cultivos son referentes necesarios para
comprender los alcances e implicaciones de este proyecto. Así
mismo es necesario diferenciar a los pequeños y medianos cultivadores
de los grandes productores que no son objetivo de esta investigación,
dado que las implicaciones sociales, políticas, ambientales y
culturales de esta iniciativa son mayores pese a que justamente con este
sector de la población con quienes es posible establecer acuerdos para
la erradicación manual del cultivo. La
ejecución de propuesta de investigación tiene graves implicaciones
para la región amazónica, no sólo colombiana sino para la cuenca en
general, para las comunidades campesinas y pueblos indígenas que serán
afectados directamente por la aplicación de agentes patógenos para la
erradicación. Desconocer los alcances e implicaciones del narcotráfico
y convertir a la Amazonia y sus habitantes en lugar de experimentación
atenta contra los derechos básicos de la población y contra el
patrimonio ambiental y cultural de la humanidad. La divulgación de este proyecto
llama a una revisión de las acciones de interdicción que se pretenden
aplicar en el país y en especial en la Amazonia, sus implicaciones y
costos sociales, culturales y ambientales. Así mismo, es una excelente
oportunidad para reflexionar acerca del rol de deben cumplir los
institutos de investigación adscritos al Ministerio del Medio Ambiente,
cuya misión toca temas estratégicos como la biodiversidad y la región
amazónica colombianas. Las investigaciones y sus resultados deben
beneficiar tanto a las comunidades locales como al país en general,
consolidando la capacidad científica y convirtiendo al conocimiento en
base para el desarrollo sostenible de un país biodiverso y
pluricultural. La ejecución de investigaciones
secretas que atentan contra la salud humana, la biodiversidad de la
Amazonia, los derechos y conocimiento ancestral de los pueblos indígenas,
pone en riesgo la seguridad alimentaria y afecta directamente a las
comunidades de pequeños y medianos campesinos que desde hace años han
manifestado su voluntad de erradicar manualmente la hoja de coca con
alternativas productivas que garanticen su bienestar y el de sus
familias. Consideraciones
Básicas
El análisis y lectura de la
iniciativa propuesta por el Ministerio del Medio Ambiente de Colombia,
deben tenerse en cuenta unas consideraciones básicas sobre el escenario
de conflicto y narcotráfico. 1.
La complejidad del problema del narcotráfico y sus implicaciones a
nivel mundial. Que comprende la producción, transformación, comercio,
consumo y lavado de dólares, lo significa la eliminación y/o sustitución
de cultivos ilícitos requieren acciones y
compromisos globales. 2.
Es esencial reconocer los problemas estructurales del país que
favorecen el establecimiento de los cultivos de coca en el país y en
particular en la Amazonia; tales como la violencia, pobreza e
ingobernabilidad y corrupción. 3.
Se reconoce la necesidad de erradicar los cultivos ilícitos pero a través
de métodos manuales o mecánicos concertados con las comunidades
locales y definiendo acciones para evitar su expansión a otros países
de la región andina y amazónica. 4.
Cualquier iniciativa de sustitución de cultivos ilícitos requiere de
la evaluación de los fracasos de las acciones de sustitución de
cultivos ilícitos. Durante años se han realizados esfuerzos,
concertados y aplicados con los cultivadores, que han terminado en
mayores frustraciones para los campesinos, pese a las altas inversiones
nacionales e internacionales a estas iniciativas. 1.
ORIGEN DEL PROYECTO
El
análisis del proyecto debe hacerse en el contexto de los acuerdos entre
el gobierno nacional con los Estados Unidos para la aprobación del Plan
Colombia y desembolso del paquete de 1.300 millones de dólares. En
este proceso de condicionamientos y acuerdos el gobierno colombiano,
entre otras, acepta la exigencia de erradicar los cultivos de coca del
país para el 2.005. Es decir, en cinco años (menos si descontamos lo
transcurrido de éste) se erradicarán las 120.000 hectáreas de hoja de
coca que se cultivan en Colombia. Para este efecto se implementará una
estrategia para la eliminación total de la producción de coca y amapola,
“a través de una combinación de programas de desarrollo alternativo;
erradicación manual; aspersión aérea de herbicidas químicos; pruebas
de micoherbicidas ambientalmente seguros y la destrucción de
laboratorios para el procesamiento de narcóticos ilegales en territorio
colombiano”. Ley HR4425 (capítulo 2 sección 3201) condiciones de
asistencia para Colombia. Julio 13 de 2000. En
este contexto, el proyecto de investigación en referencia surge como el
mecanismo perfecto para la realización
de pruebas de micoherbicidas ambientalmente seguros, bajo el
supuesto marco de aplicación de programas de desarrollo alternativo. Fracaso de las
políticas de erradicación
Gran
parte de estas plantaciones se ubican en la Amazonia colombiana, con
mayor concentración en los departamentos de Caquetá, Guaviare y
Putumayo. En este último se realizarán las mayores acciones de
interdicción dado el desplazamiento de los cultivos de otras regiones
como el Guaviare, en donde las fumigaciones con glifosato y las otras
medidas de control disminuyeron la producción sin que se eliminaran en
su totalidad. La
complejidad de la problemática asociada al tráfico de cocaína, junto
con la ilegitimidad del Estado colombiano en las zonas productoras y los
problemas estructurales del país y en particular, de las regiones
productoras, han evidenciado que las medidas de erradicación de los
cultivos ilícitos son ineficientes, costosas social, económica, política,
cultural y ambientalmente. Métodos
como la fumigación de cultivos con glifosato muestran poca efectividad
y altos costos. Bajo este argumento, sumado a la expansión y poderío
de la guerrilla de las FARC -con fuerte presencia y control territorial
de las zonas de producción coquera-, el gobierno de los Estados Unidos
condiciona la aprobación del Plan Colombia a la erradicación mediante
otros métodos de "control biológico". Armas biológicas
en la Amazonia
En
este contexto surgen las propuestas del Programa para el Control de las
Drogas de las Naciones Unidas (UNDCP), el cual ha apoyado
investigaciones para el desarrollo de métodos de erradicación más
efectivos que el glifosato, entre ellos, la guerra
biológica con
agentes como el fusarium oxysporum,
que ha sido modificado y patentado en laboratorios norteamericanos, pero
que no ha sido sometido a experimentación de campo dada la presión de
grupos ambientalistas que han alertado sobre los impactos para la salud
humana y los ecosistemas. Sin
que los acuerdos entre el gobierno colombiano y la UNDCP se hayan
conocido oficialmente, diferentes sectores de la sociedad nacional e
internacional han mostrado su oposición al uso de agentes químicos
para la erradicación[1].
Ante esto, el gobierno colombiano, a través del Ministerio del Medio
Ambiente ha negado el uso de este agente que es considerado un arma biológica,
pero se anuncia la realización de un proyecto de investigación que
servirá como alternativa para la erradicación de los cultivos en la
Amazonia Colombiana. Paralelo
a las declaraciones del ministro del medio Ambiente colombiano, la UNDCP
en un comunicado de prensa del 19 de julio, anuncia la promoción y
apoyo a la realización de una investigación para el desarrollo de métodos
de control biológico eficaces y "ambientalmente seguros" para
ser aplicados en la erradicación de la coca: The
government of Colombia and the United Nations International Drug Program
(UNDCP) are discussing potential cooperation to test mycoherbicides,
biological control agents that could be used to control coca
cultivation. The United States, where the majority of Colombia’s
illegal crop is sold has, allocates $3 million to the UN to help these
tests. ...Coca
cultivation and processing pose serious hazards to Colombia’s ecology.
Several hectares of rain forest are slashed and burned for every hectare
of coca planted. “For each hectare of coca grown and processed into
cocaine, growers and traffickers, with no respect for the environment,
generate the dump an estimated two tons of pesticides, fertilizers and
toxic processing chemical waste into Colombia’s soils, streams and
rivers”, UNDCP, said. Colombia
and UNDCP are considering using mycoherbicides, a form of biological
control, to attack coca crops. Biological control is that science and
technology of controlling pests using naturally occurring enemies of
that pest. Mycoherbicides focus on agricultural related targets - in
this case illicit coca cultivation - using fungal biological control
agents in the place of chemical herbicides Flower
of the coca plant The
reliance on naturally occurring agents means that mycoherbicide
technology involves no genetic engineering or alteration. In this
regard, mycoherbicides are potentially cheaper and environmentally safer
way to eradicate illicit drug crops than chemical herbicides. The
research, development and potential application of mycoherbicides to
attack coca crops is identical no manner in which mycoherbicides are now
being used to control pests, promote agricultural development, and
advance environmentally sound integrated pest management around the
world. So
far, testing of mycoherbicides to control coca has been limited to
laboratory research and limited field testing in the U:S: Results have
been promising: theses test identified a mycoherbicide that attacked
only coca plants, killed them, and did not spread to any other host. It
has been effective, and specific to the targeted crop and area, which is
important from environmental and health safety perspectives. The
Colombia tests are needed to develop definitive data on the safety and
efficacy of these agents in their intended environment. The project would be undertaken through a comprehensive set of field
trials at secure small sites - probably less than a hectare each -
provided by the Government of Colombia. Cocaine The
fungal herbicide would keep refined cocaine, like the bag seized by
police in Florida, off the market. The
proposed test in Colombia would use only Fusarium, a fungus that occurs
naturally on Colombia. No biological control agent that does not already
occur in Colombia would be used. The
project calls for creation of an International Panel of Experts to
design and approve the final research program. An International
consultant, working with a project manager from the implementing agency
in Colombia, would design and monitor progress of experiments. El
anuncio de la UNDCP coincide con la elaboración del proyecto por parte
del Ministerio del Medio Ambiente y sus institutos de investigación.
Aunque no se han hecho públicos los acuerdos entre los gobiernos, es
obvio que con este proyecto se pretende aplicar el control biológico
bajo la idea de la realización de investigaciones ambientalmente
seguras mediante el uso de agentes nativos. Basta
ver el monto anunciado por la UNDCP (U$3 millones) para esta iniciativa
y compararlo con la cifra relacionada para el componente del control
biológico del proyecto: U$2.7 millones. Ante
las presiones nacionales e internacionales contra la utilización del
fusarium oxysporum, el Ministro del Medio Ambiente, Juan Mayr niega su
uso y anuncia el proyecto de investigación:
Esta
declaración coincide con el comunicado de la UNDCP en varios aspectos:
la argumentación sobre los impactos ambientales negativos de los
cultivos ilícitos, la búsqueda de alternativas de erradicación por métodos
biológicos con especies nativas mediante la realización de una
investigación que contará con un Panel de expertos que supervisarán
la ejecución del proyecto. En
este contexto debe realizarse un análisis más detallado del proyecto
de investigación en referencia. Sin embargo, antes de revisar el
contenido de la propuesta se pueden hacer la siguientes preguntas: ¿Es
ahora el Ministerio del Medio Ambiente una entidad ejecutora de acciones
de interdicción contra las drogas? ¿Conoce el Sistema Nacional
Ambiental este proyecto? ¿Porqué esta iniciativa no la lidera la
oficina de estupefacientes o antinarcóticos? ¿Qué
pasa si encuentran el Fusarium
oxysporum como uno de los “hongos propios de nuestros ecosistemas
que podrían actuar como predadores naturales de las plantas de coca, de
manera más favorable y efectiva”? Según
el Ministro se buscará la financiación con la comunidad internacional
para la investigación, pero el proyecto se inicia en agosto, lo que
quiere decir que ya se tienen los recursos. Entonces, ¿De donde
salieron los siete millones de dólares para el financiar el proyecto? En
el proyecto se presenta al Ministerio como la entidad financiadora, pero
en plena crisis fiscal y recortes presupuestales ¿de donde obtiene el
Ministerio estos recursos? Ahora
bien, el proyecto se anuncia como una alternativa benéfica para la
comunidades locales y sin daños para el medio ambiente. Sin embargo, su
manejo ha sido secreto y no ha contando con la consulta y participación
de las comunidades definidas como "población objetivo". Porqué
no ha existido ninguna instancia de concertación para la elaboración
del proyecto? Es contradictorio que un Ministerio que tiene como marco
de política ambiental el "Proyecto Colectivo Ambiental", cuyo
eje es la participación, elabore propuestas de políticas de interdicción
contra los cultivos ilícitos sin ninguna participación comunitaria. Es
decir, una cosa bien distinta es la Política Nacional Ambiental,
definida en el Plan Nacional de Desarrollo: cambio para construir la paz,
y otra la aplicación de acuerdos internacionales que desconocen los
mecanismos constitucionales de la información, participación y
concertación con las comunidades locales? En
el caso de la Amazonia esto es crítico dado que la región del
piedemonte amazónico es una de las ECOREGIONES ESTRATEGICAS definida
como tal en la Política Ambiental Nacional, del actual gobierno. El
Putumayo, es piedemonte amazónico, así que para unas es prioritario y
para otras experimental. !! Bastante flexible la política ambiental!!.
Esta es una clara muestra de las contradicciones y ambigüedades de un
gobierno que negocia el presente y el futuro del país. Pero
las contradicciones de la aplicación de políticas trascienden al ámbito
internacional, cuando el Ministerio del Medio Ambiente inicia la
construcción de la Agenda 21 para la Amazonia Colombiana como parte de
los compromisos del Estado colombiano adquiridos en la Cumbre de la
Tierra y en el encuentro de Jefes de Estado Iberoamericanos en Santa
Cruz de la Sierra, en 1996. Dado el reconocimiento mundial de la
importancia de la Amazonia, en Colombia se inició la construcción de
una Agenda participativa y concertada que permitiera llegar a acuerdos
con las comunidades locales para definir metas y acciones conjuntas para
lograr el desarrollo sostenible de la región y el mejoramiento de la
calidad de vida de la población. A
la par que el Ministerio y el Instituto Sinchi realizan esta iniciativa,
se prepara secretamente la ejecución de un proyecto de investigación
que sin concertación, sin participación, y con serias implicaciones
sobre las comunidades locales y su entorno natural. Es decir, igual que
el Plan Colombia, el Ministerio utiliza el “garrote y la zanahoria”
para la Amazonia Colombiana. Con el proyecto de investigación viene el
garrote, y la Agenda 21, es la zanahoria? Surgen
nuevas preguntas: Qué
opinarán los demás países de la cuenca amazónica al respecto? Se ha
consultado con los pueblos indígenas amazónicos, con quienes el
Ministerio y el Instituto Sinchi tienen un acuerdo firmado para la
ejecución de la Agenda 21? Se
recogerán las posiciones de las comunidades locales expresadas en los
talleres de la Agenda 21, en los que rechazan las acciones forzosas de
erradicación de los cultivos de coca? La
comunidad internacional, los Estados que participaron de la Cumbre de la
Tierra y a la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas,
están al tanto de las contradicciones del Estado colombiano en el
cumplimiento de sus compromisos? Es ahora la Agenda 21 otro instrumento
que "ambienta" el Plan Colombia? Bajo
este contexto general, se puede hacer una análisis más detallado sobre
el contenido del Proyecto. La
deforestación en la Amazonia, ¿la justificación del proyecto?
En
un lenguaje burocrático-tecnológico se presenta el proyecto que será
una alternativa de erradicación. Esto no es más que una forma de
ocultar sus implicaciones. Uno
de los puntos de la justificación del proyecto, de la argumentación
del Ministerio y de la UNDCP es la deforestación de la Amazonia a causa
del cultivo de la coca. Sin negar los efectos ambientales negativos del
cultivo, es necesario contextualizar el origen del cultivo de la coca en
Colombia. Específicamente
en el proyecto se plantea como problemática a solucionar, la siguiente: El
establecimiento de E. coca implica tumbar el bosque eliminando gran parte de la
biodiversidad presente. Adicionalmente se desarrollan prácticas agronómicas
para mantener el cultivo con agroquímicos como: fertilizantes,
herbicidas y fungicidas, los cuales afectan la microbiota del suelo, que
para el ecosistema amazónico tiene gran importancia, ya que la asociación
simbiótica de hongos (micorrizas) y de bacterias (Rhizobium
sp.), son los que movilizan los nutrientes del suelo hacia la
floresta. Con el objeto de
extraer el clorhidrato de cocaína, también se utilizan precursores químicos
que contaminan tanto el ecosistema terrestre como las fuentes de agua. (Proyecto
en referencia, pag. 9). No
es posible hablar de deforestación de la Amazonia sin analizar las
causas de la ocupación de la Amazonia colombiana. La pobreza,
concentración de tierras[2],
violencia y crisis agraria han sido factores determinantes en la expulsión
de colombianos pobres hacia la periferia en busca de alternativas de
sobrevivencia. Como lo señala Sabogal, el Estado colombiano
desplazó el problema de la tierra, uno de los orígenes de la violencia
del país, hacia los territorios considerados baldíos de la nación o
hacia zonas de escaso control estatal como los parques naturales, la
reserva forestal e incluso, los territorios indígenas. “Es así como la transacción
política adoptada desde el Estado, de canjear la reforma agraria por la
ocupación de los baldíos nacionales, significó incubar una serie de
problemas ligados a la pobreza y a la marginalidad y, de otro lado,
aplazar por unas décadas la explosión del problema agrario”. (Sabogal,
M, 2.000, pag. 50.) En
este contexto, la región amazónica ha sido el escenario del
desplazamiento de población desde hace más de cuatro décadas. El
proceso de deforestación de la región es también responsabilidad del
Estado que ha aplazado la reforma agraria integral y la solución de los
problemas estructurales del país. Asi como también ha estado ausente
de estos territorios, favoreciendo el establecimiento de actividades ilícitas
y la expansión de la insurgencia que ante la ingobernabilidad se
consolidó ejerciendo control del territorio de gran parte de la
Amazonia colombiana. La
Amazonia en la década de los sesenta empezó a ser deforestada para políticas
de colonización que impulsó el INCORA como los proyectos Caquetá I y
el de El Retorno al campo en el Guaviare (de dio el nombre al municipio
de El Retorno). El
fracaso de estas políticas, la ausencia de una reforma agraria
integral, la pobreza, la violencia, la ineficiencia de las instituciones
del Estado y, en general, los complejos problemas estructurales del país
marcaron el fracaso de los proyectos de colonización de la Amazonia. En
este contexto de pobreza, ilegitimidad y conflicto la coca estableció
en la región. Antes
de la coca la deforestación de la Amazonia colombiana era más rápida
e intensa dado el ciclo de desmonte (deforestación) – siembra de
cultivos – establecimiento de pastos por agotamiento de suelos para
cultivos – venta de las parcelas – reinicio de la colonización más
adentro de la selva. Así el colono deforestaba la selva, sembraba maíz,
yuca y plátano y luego de tres cosechas tenia que “sembrar pasto”
pues la tierra no daba más y los ingresos por la venta de los productos
no permitían la inversión en agroquímicos, por lo que se veían
obligados a vender las tierras colonizadas a los latifundistas o
comerciantes que luego de endeudar a los campesinos, les compraban las
fincas para expandir sus haciendas. Con
la llegada de la coca a la región, el campesinado tuvo ingresos
suficientes para comprar insumos, mantener el cultivo con químicos y
recomponer su economía. Por esto el ritmo de deforestación vario y la
región se convirtió en captadora de población pobre desplazada del
interior del país, que migra a la Amazonia en busca del trabajo e
ingresos que genera la economía ilícita. En
este contexto, justificar el uso de métodos forzosos de erradicación
con la deforestación es desconocer la realidad nacional y las
condiciones en que los campesinos han cultivado la coca en el país. De
otra parte, se plantea como problemática a solucionar la contaminación
originada por el uso de agroquímicos[3]
para el cultivo de la hoja de coca y la transformación de la pasta básica
“Se calcula que
aproximadamente 70.6 toneladas por hectárea por año de agroquímicos
se emplean en el departamento del Putumayo para el control de
plagas, enfermedades y malezas que puedan afectar el cultivo. Esto sin
contar con la contaminación que generan los precursores utilizados en
el proceso de la hoja de coca: gasolina, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico,
amoníaco soda cáustica, metil, cloruros, permanganato, entre otros,
que concluyen el deterioro de todo el ecosistema”. (Proyecto en
referencia. Anexo 2) Efectivamente
el cultivo y procesamiento de coca son intensivos en el uso de agroquímicos,
sin embargo es necesario diferenciar entre los tipos de cultivadores:
los pequeños y medianos de los grandes. Si
bien es cierto, los pequeños y medianos cultivadores –que son la
población objeto del proyecto- utilizan insumos para la producción y
transformación, las cantidades de hectáreas cultivadas y el proceso de
transformación son diferentes respecto a los cultivadores industriales.
Un pequeño cultivador tiene entre 2 y 5 hectáreas y uno mediano entre
6 y 10 has, mientras los grandes poseen más de 20 hasta 100 has de
cultivadas. Es decir, también los volúmenes de uso de agroquímicos
varían y por tanto la contaminación que generan. En
el procesamiento existe otra precisión. Los pequeños cultivadores
procesan la pasta básica en pequeñas cocinas adaptadas para esto.
Mientras que son los grandes cultivadores e inversionistas quienes
producen el cristal de coca o clorhidrato de cocaína, en grandes y
sofisticados laboratorios que requieren grandes inversiones de capital. Con
estas diferencias, la contaminación generada por los cultivos es bien
distinta. El “problema a solucionar” no puede ser tratado ni medido
tan genéricamente, pues se termina –como efectivamente se plantea en
el proyecto- contando a los pequeños y medianos productores como
grandes contaminadores, sin observar el impacto de los cultivos
industriales y la complejidad de la producción en la región amazónica.
Si
bien es cierto que existen impactos ambientales negativos por la
producción de coca en la región,
y también
de las fumigaciones aéreas con herbicidas químicos,
este no puede ser argumento para la utilización de métodos de
erradicación
que, además de forzosos, pueden tener efectos mayores sobre el medio
ambiente. Esto es, sencillamente agudizar los problemas ambientales en
la Amazonia. 2. EL CONTENIDO DEL PROYECTO En
la justificación del proyecto se dice: “El
control biológico ha existido siempre ya que éste constituye una
extensión del control natural que garantiza el equilibrio ecológico,
pero que el hombre se ha encargado de alterar en su afán por
enriquecerse. La
técnica del monocultivo, mal empleada, es la principal causa de
desequilibrio ecológico, de la alteración de los niveles de población
de la macro y microfauna de los ecosistemas, convirtiéndose casi en el
motor de la coevolución que han tenido que sufrir las mismas para
sobrevivir”. Surgen
estas preguntas: ¿Si
el control biológico es malo en monocultivos porque se convierte en
plagas que alteran el equilibrio ecológico, qué garantiza que no
suceda lo mismo en la Amazonia?. Los
autores del proyecto no hacen referencia a la existencia de la coca como
monocultivo en la región. Omiten la
existencia de grandes extensiones del cultivo, pero esa no es la
población objetivo, sino son los pequeños y medianos productores. El
punto es que los grandes cultivadores y empresarios son los mayores
contaminadores, deforestadores y narcotraficantes, sin que estos sean el
objetivo fundamental de las políticas de interdicción ni en las políticas
ambientales. Retomando
el tema del monocultivo de la coca, surge una pregunta:
si en el proyecto se reconoce que el control biológico, bajo la
técnica del monocultivo
“es la principal causa de desequilibrio ecológico, de la
alteración de los niveles de población de la macro y microfauna de los
ecosistemas, convirtiéndose casi en el motor de la coevolución que han
tenido que sufrir las mismas para sobrevivir” ¿porqué no existirán
los mismos problemas con el uso del “control biológico” que se
propone? Para unas sí y para otras no? No sólo son contradictorios en
la aplicación de las políticas, sino en la interpretación de los
efectos nocivos del control biológico en monocultivos. Seguramente
los abogados del diablo dirán: pero sólo se aplicará a pequeños y
medianos cultivadores. Entonces, responderemos: no señores, la Amazonia
no es un laboratorio. Allí no se aisla en condiciones asépticas, no se
controla y no existen límites definidos entre uno y otro cultivo, entre
una y otra planta, entre uno y otro cultivador. A menos, claro que a
estos también los quieran aislar, lo harán con control biológico.. o
mejor, ¿con armas biológicas? Veamos
el componente del “control biológico” del proyecto. En
las actividades del Componente 1 y su objetivo, el proyecto dice: COMPONENTE
1: Identificación,
prueba y desarrollo de mecanismos biológicos ambientalmente seguros
para la erradicación de cultivos
de Erytroxylum coca. Objetivo
1: Desarrollar una (s) alternativa(s) segura(s) para el control biológico
de los cultivos de E.coca,
que no genere consecuencias adversas sobre el medio ambiente y la salud
humana, a partir de la entomofauna y/o microflora nativas. Actividades: 1.
Recolección de información y muestras Esto
es la recolección de las diferentes especies de coca, es decir la dulce,
amarga y la Tingo María que son las que se cultivan. 2.
Identificación de especies controladoras potenciales Se
buscarán los patógenos o plagas “potencialmente controladoras”, es
decir los insectos, hongos o microorganismos que afectan a la coca. 3.
Selección preliminar de especies potenciales por su alta
eficacia (Fase I) Se
escogerán las especies de insectos, hongos o microorganismos que más
efectivas sean en la destrucción de la coca 4.
Selección dirigida de las especies con mayor eficacia (Fase II) Se
seleccionan -en laboratorio- los insectos, hongos o microorganismos que
han mostrado mayor eficacia. 5.
Selección, bajo condiciones de invernadero, de las especies que
presentaron mayor eficacia (Fase III) Simulando
las condiciones de clima de la región, nuevamente seleccionarán las
especies (insectos, hongos o microorganismos) más eficaces en la
destrucción de la hoja de coca. 6.
Pruebas de toxicología y de ecotoxicología Son
las pruebas de efectos tóxicos y de impactos ambientales del potencial
agente de control. 7.
Caracterización Fisiológica 8.
Caracterización Bioquímica y molecular De
acuerdo con los resultados anteriores se harán las caracterizaciones
que permitan desarrollan el producto industrial 9.
Diseño y desarrollo piloto de productos preformulados Esto
es la elaboración de un producto preliminar para ser reproducido
biotecnológicamente como agente de control biológico 10.
Selección de las especies controladoras, potenciales bajo
condiciones de campo en pequeña y mediana parcela Las
especies seleccionadas de insectos, hongos y microorganismos se probarán
en el campo, en los lugares señalados en el mapa del área del proyecto.
Es
decir, el Ministerio y el Instituto Sinchi buscarán en la Amazonia las
diferentes especies de coca, identificarán los patógenos (plagas) para
aislarlas en laboratorio, estudiarlas, reproducirlas y ver su
efectividad para acabar con la coca. Los microorganismos, insectos u
hongos serán aplicados experimentalmente en la región, es decir, se
EXPERIMENTARAN los agentes biológicos para ver su efectividad (para eso
son las pruebas de toxicología y ecotoxicología). Esa parte es bien
complicada porque no se sabrán los efectos sin hacer las pruebas... y
¿si los efectos son altamente tóxicos? ¿qué sucederá en ecosistemas
tan frágiles como el amazónico? De
nuevo hay que preguntar si entre las plagas que encuentran en la
investigación esta el fusarium,
¿que pasará? ¿Lo utilizarán? Otras
implicaciones del proyecto
El
“control biológico” es inaceptable porque: ·
Significa
el uso de agentes biológicos en una región frágil, niega las
alternativas negociadas como la erradicación manual, es ilegitimo,
inconsulto e inconstitucional. Habría que revisar el artículo 81 de la
Constitución. "Artículo
81. Queda prohibida la fabricación, importación, posesión y uso de
armas químicas, biológicas y nucleares, así como la introducción al
territorio nacional de residuos nucleares y desechos tóxicos. El Estado
regulará el ingreso al país y la salida de él de los recursos genéticos,
y su utilización, de acuerdo con el interés nacional." ·
Atenta
contra el Convenio Mundial de la Biodiversidad, que fue acogido por el
Estado Colombiano y en el cual los negociadores colombianos han jugado
un papel destacado en el ámbito mundial[4].
¿Así que los principios que acogemos mundialmente no son prioritarios
a la hora de tomar decisiones en el país? Basta
recordar los siguientes artículos del Convenio de la Biodiversidad para
entrar en una reflexión más profunda: Artículo
8: Conservación in situ. Cada Parte Contratante, en la medida de lo
posible y según proceda:
i.
Procurará establecer las condiciones necesarias para armonizar
las utilizaciones actuales con la conservación de la diversidad biológica
y la utilización sostenible de sus componentes; j.
Con arreglo a su legislación nacional, respetará, preservará y
mantendrá los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las
comunidades indígenas y locales que entrañen estilos tradicionales de
vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de
la diversidad biológica y promoverá su aplicación más amplia, con la
aprobación y la participación de quienes posean esos conocimientos,
innovaciones y prácticas, y fomentará que los beneficios derivados
de la utilización de esos conocimientos, innovaciones y prácticas se
compartan equitativamente;
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